Cita: 
La computación está a punto de encontrarse con un problema. En cada nueva generación los componentes son más pequeños que en la precedente, y la velocidad a la que avanza la miniaturización significa que en el curso de los próximos 15 años o poco más se llegará a un límite fundamental. En ese punto no sólo aparecen los extraños efectos de la mecánica cuántica, sino que los propios componentes estarán en la escala de los átomos y ya no será posible reducirlos más. Por eso científicos e ingenieros buscan nuevas formas de construir computadoras.
Una ruta que exploran, que se examinó en una reunión realizada recientemente en la Real Sociedad de Londres, se llama computación cuántica. En vez de tratar de vencer la rareza cuántica, esta técnica la asume y la explota.
Lo que distingue una computadora cuántica de las que se usan actualmente es el número de cálculos que puede hacer en paralelo. Ambas usan aritmética binaria, pero en formas bastante distintas. Una computadora clásica emplea bits -dígitos binarios, cero o uno- para procesar y almacenar información. Pero un bit debe ser una cosa u otra, no las dos al mismo tiempo. Una computadora cuántica no sufre de esa restricción.
La teoría cuántica permite que las partículas subatómicas existan en más de un estado a la vez, fenómeno conocido como superposición. Un electrón, por ejemplo, tiene una propiedad llamada espín (del inglés spin), o giro, que puede estar "arriba" o "abajo", o en una extraña combinación de ambos. Usar el espín de un electrón para representar un bit de datos le permitiría estar arriba y abajo (es decir, cero y uno) al mismo tiempo. En vez de ser un bit sería, según la jerga, un qubit.
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La computación está a punto de encontrarse con un problema. En cada nueva generación los componentes son más pequeños que en la precedente, y la velocidad a la que avanza la miniaturización significa que en el curso de los próximos 15 años o poco más se llegará a un límite fundamental. En ese punto no sólo aparecen los extraños efectos de la mecánica cuántica, sino que los propios componentes estarán en la escala de los átomos y ya no será posible reducirlos más. Por eso científicos e ingenieros buscan nuevas formas de construir computadoras.
Una ruta que exploran, que se examinó en una reunión realizada recientemente en la Real Sociedad de Londres, se llama computación cuántica. En vez de tratar de vencer la rareza cuántica, esta técnica la asume y la explota.
Lo que distingue una computadora cuántica de las que se usan actualmente es el número de cálculos que puede hacer en paralelo. Ambas usan aritmética binaria, pero en formas bastante distintas. Una computadora clásica emplea bits -dígitos binarios, cero o uno- para procesar y almacenar información. Pero un bit debe ser una cosa u otra, no las dos al mismo tiempo. Una computadora cuántica no sufre de esa restricción.
La teoría cuántica permite que las partículas subatómicas existan en más de un estado a la vez, fenómeno conocido como superposición. Un electrón, por ejemplo, tiene una propiedad llamada espín (del inglés spin), o giro, que puede estar "arriba" o "abajo", o en una extraña combinación de ambos. Usar el espín de un electrón para representar un bit de datos le permitiría estar arriba y abajo (es decir, cero y uno) al mismo tiempo. En vez de ser un bit sería, según la jerga, un qubit.
Nota relacionada: Procesan científicos 12 bits cuánticos
Los alcances de la computación cuántica a veces desafían a la propia imaginación, se ha comentado que una máquina de este tipo podría resolver en cuestión de minutos, ecuaciones que tomaría miles de años a las mas potentes supercomputadoras de la actualidad.
Imaginemos, pronósticos meteorológicos ultraprecisos realizados en unos cuantos segundos, los secuenciamientos de cadenas complejas -y completas- de genes serían juegos de niños, sin la necesidad de los atajos estadísticos utilizados hoy en día.
Sin embargo, semejante capacidad de procesamiento haría que factorizar cualquier numero por grande que sea una tarea relativamente "sencilla", con la consecuencia que los algoritmos de encripatción se harían polvo, poniendo seriemente comprometida la privacidad de los datos.
En fin, personalmente es un tema fascinante.
Saludos.


