Cita:
Alexandre Hohagen, el número 1 de la marca en América latina, explica cómo se lleva nuestra región con lafilosofía del buscador que se convirtió en sinónimo de Internet
Alexandre Hohagen. Foto de Axel Alexander
...
–Recientemente lanzaron el navegador Chrome, el videochat para Gmail y los Maps en Argentina. ¿Cómo se deciden esos lanzamientos a nivel global y local?
–Es interesante. Hoy mismo nos encontramos analizando cómo encontrar oportunidades para Orkut, nuestra red social que es muy, muy grande en Brasil, y viendo cómo lanzarla en otros países. Y nos preguntamos por qué tuvo tanto éxito en Brasil y si podemos replicarlo. El producto llegó en el momento adecuado
–ya que no existía MySpace, ni Facebook; no había competencia– y en el lugar indicado: arrancó en Porto Alegre, con un grupo de ingenieros desarrolladores de Linux. En ese sentido, fue ideal. Pero hay otro punto interesante pero menos evidente: el brasileño es muy competitivo. Y en Orkut había un contador visible que mostraba cuántos usuarios había por país. Empezó como una broma, pero la gente empezó a invitar y sumar amigos con el objetivo de superar a Estados Unidos. Hoy ya son casi 30 millones de usuarios en Brasil y es el país líder en el mundo. Desde otra perspectiva, yo creo que hoy no es tan popular en otros países, también, justamente, por los brasileños: la gente que entra sólo ve tipos hablando en portugués y no resulta relevante, discutiendo cuestiones de San Pablo, fútbol local. Para saber cómo impulsarlo en otros lugares nos propusimos definir un social graph de cada zona: los intereses de la gente, específicos de cada país.
–¿Cuál es la manera en que pensás esas estrategias?
–Hay algo que está en el corazón de la web 2.0, el concepto de beta perpetuo: los ajustes se hacen con el feedback de los usuarios. Nosotros hoy tenemos la capacidad de lanzar productos, analizar la reacción y luego definir la estrategia. El lanzamiento es una analogía con la película Gladiador: al final de la batalla se le preguntaba al pueblo el veredicto. Así es en Google: se pone en marcha el área de desarrollo y cuando está listo lo lanzamos. Y esperamos la respuesta.
–¿Qué otra característica de nuestra región descubrieron que se lleva bien con Google?
–Hay algo interesante para nuestro mercado de anuncios: la gran economía informal, la gran cantidad de empresas no registradas. Esta es una región de emprendedores. Y todos ellos son clientes potenciales de Google, aplica muy bien con nuestro modelo de "long tail" de atender a esos clientes chiquitos que pueden hacer campañas con nosotros. Para ellos, ningún esquema funciona mejor que Google. El problema que tenemos hoy es que la mayoría de la gente conoce el buscador, pero no la herramienta de negocios. Nuestro desafío es llegar a esas pequeñas empresas. Tenemos una importancia dentro de lo que llamamos la inclusión digital corporativa, y en ver cómo podemos ayudar a la economía a través de ese sector. Realmente podemos impactar en el crecimiento de nuestros países.
–¿Las unidades locales sólo trabajan para la región?
–No, pero es su principal tarea. También se presta soporte para clientes de Europa. Y en Belo Horizonte se hacen proyectos como la indexación de las búsquedas en China. Desde allí nació el proyecto de "Buscar relevancia en palabras globales", de indexar de acuerdo con el origen geográfico, el IP, cuando se buscan palabras como MP3.
–¿Qué reflexión genera esa idea de "nueva ética para el conocimiento y la información"? También tienen conflictos legales por cuestiones de derechos de intimidad…
–Nuestra filosofía está enfocada en la privacidad de los usuarios. Pero estamos aprendiendo. Todos. ¿Qué podemos hacer si un novio despechado decide ventilar datos íntimos o privados? Está claro que debemos respetar las leyes locales, pero socialmente estamos muy lejos de estar preparados para saber cómo tratar a quien crea un contenido en el caso de que éste sea inapropiado o aun ilegal. Como puede darse en YouTube. En la actualidad, los productos son globales, pero las legislaciones que los afectan son locales. Y muy diferentes.
Estimulada por la mención del YouTube, el MP3, el uso del iPod y por los recuerdos de Prefab Sprout y The Bolshoi (Alexandre es fanático del costado más new wave del rock europeo de los 80), la charla se planta en el futuro del entretenimiento bajo la mirada del nuevo escenario digital de un hombre en un rol clave: "Sin duda, los productores de contenidos ya se ven influenciados por los resultados de las búsquedas. Se toman decisiones en función de la repercusión que tienen en la web, ahí donde antes se hacían complejos y costosos market tests. HBO, por ejemplo, analiza la evolución de las ventanas de lanzamiento de sus productos, el estreno en cines, el momento de lanzar el DVD, el estreno en cable y TV abierta, de acuerdo con datos de Internet".
–Otra vez: el famoso mapa de las intenciones.
–Sí, es otro efecto de la web: hace transparentes los verdaderos intereses de la gente.
Por Ernesto Martelli
Alexandre Hohagen. Foto de Axel Alexander
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–Recientemente lanzaron el navegador Chrome, el videochat para Gmail y los Maps en Argentina. ¿Cómo se deciden esos lanzamientos a nivel global y local?
–Es interesante. Hoy mismo nos encontramos analizando cómo encontrar oportunidades para Orkut, nuestra red social que es muy, muy grande en Brasil, y viendo cómo lanzarla en otros países. Y nos preguntamos por qué tuvo tanto éxito en Brasil y si podemos replicarlo. El producto llegó en el momento adecuado
–ya que no existía MySpace, ni Facebook; no había competencia– y en el lugar indicado: arrancó en Porto Alegre, con un grupo de ingenieros desarrolladores de Linux. En ese sentido, fue ideal. Pero hay otro punto interesante pero menos evidente: el brasileño es muy competitivo. Y en Orkut había un contador visible que mostraba cuántos usuarios había por país. Empezó como una broma, pero la gente empezó a invitar y sumar amigos con el objetivo de superar a Estados Unidos. Hoy ya son casi 30 millones de usuarios en Brasil y es el país líder en el mundo. Desde otra perspectiva, yo creo que hoy no es tan popular en otros países, también, justamente, por los brasileños: la gente que entra sólo ve tipos hablando en portugués y no resulta relevante, discutiendo cuestiones de San Pablo, fútbol local. Para saber cómo impulsarlo en otros lugares nos propusimos definir un social graph de cada zona: los intereses de la gente, específicos de cada país.
–¿Cuál es la manera en que pensás esas estrategias?
–Hay algo que está en el corazón de la web 2.0, el concepto de beta perpetuo: los ajustes se hacen con el feedback de los usuarios. Nosotros hoy tenemos la capacidad de lanzar productos, analizar la reacción y luego definir la estrategia. El lanzamiento es una analogía con la película Gladiador: al final de la batalla se le preguntaba al pueblo el veredicto. Así es en Google: se pone en marcha el área de desarrollo y cuando está listo lo lanzamos. Y esperamos la respuesta.
–¿Qué otra característica de nuestra región descubrieron que se lleva bien con Google?
–Hay algo interesante para nuestro mercado de anuncios: la gran economía informal, la gran cantidad de empresas no registradas. Esta es una región de emprendedores. Y todos ellos son clientes potenciales de Google, aplica muy bien con nuestro modelo de "long tail" de atender a esos clientes chiquitos que pueden hacer campañas con nosotros. Para ellos, ningún esquema funciona mejor que Google. El problema que tenemos hoy es que la mayoría de la gente conoce el buscador, pero no la herramienta de negocios. Nuestro desafío es llegar a esas pequeñas empresas. Tenemos una importancia dentro de lo que llamamos la inclusión digital corporativa, y en ver cómo podemos ayudar a la economía a través de ese sector. Realmente podemos impactar en el crecimiento de nuestros países.
–¿Las unidades locales sólo trabajan para la región?
–No, pero es su principal tarea. También se presta soporte para clientes de Europa. Y en Belo Horizonte se hacen proyectos como la indexación de las búsquedas en China. Desde allí nació el proyecto de "Buscar relevancia en palabras globales", de indexar de acuerdo con el origen geográfico, el IP, cuando se buscan palabras como MP3.
–¿Qué reflexión genera esa idea de "nueva ética para el conocimiento y la información"? También tienen conflictos legales por cuestiones de derechos de intimidad…
–Nuestra filosofía está enfocada en la privacidad de los usuarios. Pero estamos aprendiendo. Todos. ¿Qué podemos hacer si un novio despechado decide ventilar datos íntimos o privados? Está claro que debemos respetar las leyes locales, pero socialmente estamos muy lejos de estar preparados para saber cómo tratar a quien crea un contenido en el caso de que éste sea inapropiado o aun ilegal. Como puede darse en YouTube. En la actualidad, los productos son globales, pero las legislaciones que los afectan son locales. Y muy diferentes.
Estimulada por la mención del YouTube, el MP3, el uso del iPod y por los recuerdos de Prefab Sprout y The Bolshoi (Alexandre es fanático del costado más new wave del rock europeo de los 80), la charla se planta en el futuro del entretenimiento bajo la mirada del nuevo escenario digital de un hombre en un rol clave: "Sin duda, los productores de contenidos ya se ven influenciados por los resultados de las búsquedas. Se toman decisiones en función de la repercusión que tienen en la web, ahí donde antes se hacían complejos y costosos market tests. HBO, por ejemplo, analiza la evolución de las ventanas de lanzamiento de sus productos, el estreno en cines, el momento de lanzar el DVD, el estreno en cable y TV abierta, de acuerdo con datos de Internet".
–Otra vez: el famoso mapa de las intenciones.
–Sí, es otro efecto de la web: hace transparentes los verdaderos intereses de la gente.
Por Ernesto Martelli

