Un pez de aguas profundas podría llevar a la realización de los sueños de los golosos con problemas de peso.
Una proteína de la sangre de la faneca, una especie de cuerpo alargado similar al de la anguila, se está empleando para producir helados de bajo contenido graso y reducidos en calorías.
Esta proteína permite reducir la temperatura a la que se forman los cristales de hielo, lo que significa que se necesita una menor cantidad de crema o grasa para alcanzar la textura del producto final.
La multinacional Unilever, que está detrás de compañías de helados como Wall's, Magnum y Carte D'Or, presentó una solicitud para fabricar la proteína en el laboratorio, con tecnología de modificación genética.
Ahora, el organismo regulador de los estándares de los alimentos del Reino Unido, Food Standards Agency (FSA), estableció una consulta con especialistas para decidir si permite el uso de estas técnicas, que ya están aprobadas en Estados Unidos.
Preparados para el frío
La faneca, un pez que vive en las profundidades del Atlántico Norte, está preparado para sobrevivir en temperaturas extremadamente bajas, por la presencia en su sangre de las proteínas denominadas hielo-nucleadoras.
Estas proteínas, que se encuentran en peces, plantas e insectos, protegen los tejidos en condiciones de frío extremo, disminuyendo la temperatura a la que se forman los cristales de hielo y modificando el tamaño y la forma de estas estructuras en la sangre
Sin embargo, en lugar de extraer esta sustancia naturalmente formada en el flujo sanguíneo de los peces -lo que, según Unilever, resulta "económicamente inviable"-, la compañía ha experimentado con el desarrollo de la proteína en el laboratorio.
El proceso se basa en la modificación genética de la levadura, para producir la sustancia proteica en grandes tinas herméticas.
Esta levadura transgénica se utiliza ya en la fabricación de otros alimentos, como el queso.
Luz verde en Estados Unidos
Sin embargo, Unilever asegura que no habrá componentes genéticamente modificados en los helados que quiere comercializar.
Así lo declaró en los documentos presentados ante la FSA, donde señala que los porcentajes de proteínas hielo-nucleadoras en el producto que llegaría al consumidor no superarán el 0,01% del peso total.
El proceso de manufactura ya ha sido aprobado en otros países, como Estados Unidos. Allí, la compañía presentó el producto como una variante de helado que tiene la mitad del contenido graso y un 30% menos de calorías.
En el Reino Unido, el proceso de consulta promovido por la FSA está abierto hasta el 10 de julio, a la espera de los comentarios de un comité independiente de científicos nombrados por la agencia.
"Antes de que un nuevo alimento llegue al mercado europeo, debe pasar por rigurosas pruebas que analicen la seguridad de su consumo", declaró un portavoz de la FSA.