En esta navidad vi algo que me conmovió el corazoncito. Cerebro no descansaba en su afán de conquistar el mundo y casi lo logra, sino fuera porque antes del toque final de su cererbroplan se tomara un minuto en leer la carta que Pinky le escribió a Santa y que Cerebro debía darsela a Santa Claus y que por andar ocupada en su fabuloso plan nunca se la dió, en ella había escrito que no le quería nada para él pero deseaba que su mejor amigo, Cerebro, sea felíz y lograra todos sus planes. El ratoncito de cabeza grande se echó a chillar y en vez de hipnotizar al mundo (su plan) les deseó feliz navidad.
Si tan solo dejaramos por un momento el apuro del trabajo, de la necesidad de producir porque sinó crees que te vas a morir de hambre, y nos fijaramos en la gente que nos quieren seríamos más felices, vivieramos sin mucho stress... y hasta trabajaríamos mejor
Hasta los ratones tienen su corazoncito
Espero que todos hayan pasado una feliz navidad