Al finál, ese sentimiento primitivo del hombre, acude a la teta como esa glándula mamaria que nos amamantó y sirvio con ello de alimento, esto, sirve también como reclamo publicitario y como no, para ganar unas "perrillas", que el local estaba vacio.
Que primarios y primates somos, aún. No se acudia por el jamón, pero si por la teta.
A lo que me pregunto, ¿No era mas facil crear un menú digno de precio y alimento?.
Un saludo.