Monitorear por internet el funcionamiento del desfibrilador cardíaco puede salvar al paciente de una muerte súbita
Ahora no sólo la cuenta bancaria o la bolsa de valores se puede monitorear por medio de la internet: los pacientes que tienen desfibriladores implantados también pueden valerse de la red para que sus médicos les monitoreen el corazón.
“Todo lo que el paciente necesita es una línea telefónica y un dispositivo conectado al teléfono”, dice el médico. Raúl D. Mitrani, médico electrofisiólogo cardíaco, afiliado al Aventura Hospital and Medical Center en Miami Dade, Florida.
“Este dispositivo se comunica de manera inalámbrica con el desfibrilador (dispositivo electrónico interno que da un choque eléctrico al corazón para reestablecer las contracciones y ritmo normales al órgano que está experimentando una arritmia o paro cardíaco) el cual, a través de una antena, envía la señal de cómo está funcionando el órgano. El dispositivo transmite una señal a través del teléfono a un servidor, que a su vez envía la información a un sitio web seguro, al cual sólo el médico tiene acceso.
“Así podemos ver cómo está funcionando, aunque el paciente esté en su casa durmiendo”, añade el galeno, mientras muestra el funcionamiento de un corazón prácticamente en tiempo real.
Asimismo, si la batería del desfibrilador esté baja, o los alambres no estén trabajando adecuadamente en el corazón, el sistema envía una alerta.
El dispositivo
Este procedimiento es empleado en quienes padecen fibrilación ventricular, un ritmo anormal del corazón con palpitaciones excesivamente rápidas que causan, tarde o temprano, que el paciente muera súbitamente. Los desfibriladores se implantan cuando otros tratamientos convencionales fracasan.
También en pacientes que tienen un riesgo incrementado debido a estos problemas de ritmo cardíaco que ponen en peligro la vida. Otros pacientes presentan arritmias que no son curables, tales como las taquicardias ventriculares, que ocurren generalmente en quienes tienen enfermedad de las arterias coronarias, cardiomiopatías o falla cardiaca congestiva. Para ellos, hay una esperanza, gracias a la red.