
07/05/2007, 13:43
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| «Ciberabuelos» de moda Cita: «Siempre me ha gustado la informática, pero ahora tengo la oportunidad de aprender mucho más sobre ella», declara José Fillat, de 64 años de edad, que asiste a unos cursillos de adaptación a las nuevas tecnologías -que son gratuitos-, gracias a un programa de la Fundación La Caixa y la Generalitat. Estas clases se imparten en treinta y cinco «Casals» de Gente Mayor desde 1997 en todo el territorio catalán.
José acude una vez a la semana al centro de la ciudad de Balaguer (Lleida) y durante hora y media aprende a utilizar el programa de escritura «Word» además de perfeccionar el «Excel». Ese último «ya lo tenía por la mano», declara orgulloso José. Y es que después de ser despedido de una fábrica, José trabajó en una gasolinera en la que había un ordenador, y en él «aprendí a hacer hojas de cálculo con la ayuda de un manual de «Excel»», aclara el alumno de Balaguer. La gran labor de los voluntarios
José forma parte de más de 14.000 mayores que aprenden a utilizar el ordenador instruidos por 1.300 cibervoluntarios, algunas personas de edad avanzada y otros jóvenes de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Estos cibervoluntario recibieron recientemente un homenaje en el Auditorio de Barcelona -al que asistieron más de 17.000 personas- por su tarea, dada la importancia de acercar las nuevas tecnologías a las personas mayores.
En el acto, el presidente de La Caixa, Ricard Fornesa, que también preside la Obra Social de la entidad financiera, remarcó la importancia de «ejecutar al máximo las capacidades» cuando uno es mayor porque «lo importante es no abandonarse y estar ilusionado y entrenado». La tarea de la ciberaula
Ramon Ricarte, cibervoluntario en «Sabadell Centro», asegura que al jubilarse y al utilizar la informática en su vida profesional decidió hacerse voluntario para distraerse durante la semana.
Ramon lleva casi cuatro años de voluntario e imparte cursos trimestrales de 12, 18, 22 ó 14 horas. «El Casal d´Avis nos dejó el espacio y La Caixa los ordenadores», explica Ramon, precisando que en «Sabadell Centre» hay unos quince ordenadores.
Este voluntario asegura hacer con la mayor ilusión del mundo su voluntariado porque, argumenta, «es muy gratificante cuando ves a alguien de avanzada edad utilizar las nuevas tecnologías». Estos alumnos, como señala Ramon, «en la mayoría de los casos, toman la iniciativa a la hora de apuntarse a la ciberaula pero hay veces que vienen obligados, aunque luego están encantados». Asimismo, recuerda la historia de un abuelo que se apuntó «porque su nieto «le metía mucha caña»», pero ahora «él y su nieto hablan el mismo lenguaje», declara sonriente el cibervoluntario de Sabadell.
En este cursillo, los cibervoluntarios adaptan las clases al nivel de los alumnos, siempre teniendo en cuenta que, esos últimos, son principiantes. Entre estos niveles se distinguen el nivel A y el B.
El nivel A, como explica Ramon Ricarte, «significa que el alumno no ha tocado nunca un ordenador», en cambio en el nivel B, «el usuario ya se ha familiarizado un poco más con la informática e internet». Prácticas informáticas
«Los que nunca han utilizado el ordenador aprenden lo que llamamos la «iniciación»», explica Rita Altayó, cibervoluntaria, como Ramon, en «Sabadell Centre». Esta etapa consiste en aprender cómo se apaga y se enciende el ordenador, «cosa que no había hecho en mi vida» asegura Anna Martínez, alumna del Centro Cívico de Cornellà de Llobregat (Barcelona). Anna siempre se ha interesado por la informática, pero nunca ha tenido aportunidad de adentrarse en este mundo, hasta que decidió formar parte de esta iniciativa.
«Las primeras cinco semanas aprendía cosas muy básicas, pero ahora ya sé crear una carpeta con mi nombre, y en ella, pongo las recetas de cocina», cuenta esta alumna. Pero lo que más le gusta a Anna «es escribir mis recetas con el programa «Word», y además, queda muy bonito», señala.
Anna acude dos veces por semana a los cursillos de Cornellà, es decir, un total de tres horas de prácticas. Ya tiene acabado el cursillo de iniciación y empezó el más avanzado, en el cual los alumnos pueden conectarse a Internet, pero debido a una caída, ha tenido que interrumpir las clases para restablecerse. «Lo echo de menos y espero que cuando me recupere vuelva a formar parte del grupo, mientras tanto mi hijo me ha regalado un ordenador portátil para ir practicando en casa», explica Anna. Más de 14.000 mayores han realizado cursillos de acercamiento a las nuevas tecnologías en las ciberaulas _ 1.700 voluntarios imparten clases de informática en «Casals» de personas mayores Fuente...
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