¿Y si Steve Fossett, el aviador y aventurero americano desaparecido el pasado 3 de septiembre cuando sobrevolaba los peñascos de Nevada, apareciera de pronto en Madrid? ¿O en Zaragoza? ¿O en el salón de estar de la casa de usted? No es imposible, si usted se descarga el programa Google Earth en su ordenador y se suma a la búsqueda electrónica abierta a millones de voluntarios en todo el mundo, como informó ABC el pasado 6 de septiembre. No importa cuán lejos se encuentre usted de Fossett, si es usted quien sabe «ver» la imagen de satélite adecuada en el momento adecuado.
La revista «New Scientist» se hace eco en su último número de cómo la realidad y la tecnología se revolucionan mutuamente. Cuando Richard Branson, el todopoderoso magnate de Virgin y amigo de Fossett, lanzó el llamamiento mundial a encontrarle, desencadenó los poderes de Google, de Amazon y de Microsoft. Aunque las patrullas de aviación civil ya disponen de mapas y visores vía satélite, lo que no pueden tener es permanentemente mil ojos apuntados a cada uno de ellos.
Suma de buscadores
Google Earth combina la potencia del mítico buscador Google con un exhaustivo banco de imágenes tridimensionales vía satélite que se actualizan permanentemente y que en muchas zonas del mundo clavan a una resolución de 1m. Si a ello se le suma el Mechanical Turk, el buscador «discriminador» de Amazon, que introduce preguntas a las que sólo puede responder un cerebro humano para distinguir una imagen relevante de otra que no lo es, se obtiene un instrumento de rastreo sin precedentes.
El enlace es largo (ver links recomendados), pero una vez dentro, ya todo es sencillo. Al usuario se le facilitan las coordenadas donde se perdió el rastro de Fossett, y un radio de búsqueda razonable. Dentro de ese radio hay que moverse con cuidado con el buscador. Hacia el norte, hacia el sur, hacia el este o hacia el oeste. Más cerca o más lejos. La altura recomendada para empezar son unos 1.500 metros.
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