Aunque les suene increíble no existen tales cosas como subvención ni subsidio en "El Vergatario". Simplemente se trata del precio del producto
sin:
- Intermediarios comerciales: No es lo mismo poner en manos del consumidor un producto generado directamente del fabricante que otro con 10 o 15 intermediarios.
- Costos de publicidad: Dicho factor usualmente afecta gran parte del costo final de los productos. En este caso simplemente no existe.
De hecho el precio del producto ni siquiera es tipo "sin ánimos de lucro" sino que ciertamente reporta un márgen de ganancias a Movilnet, empresa del estado encargada de su distribución y comercialización.
Este tipo de convenios sólo es posible ejecutarlos cuando el sector privado no es quien decide el destino de la economía nacional. Un país que se encuentre 100% privatizado, donde cada servicio y producto sea controlado por entes netamente comerciales sencillamente se encuentra de manos atadas para crear, adelantar o integrarse a cualquier proyecto alternativo al modelo de mercado tradicional.
Sin embargo -y despejando la ecuación- este teléfono "El Vergatario" no constituye en sí un logro como tal (un teléfono móvil está muy lejos de ser un producto de primera necesidad). Simplemente es el resultado de un mero acuerdo comercial entre dos gobiernos. La verdadera lección que podemos tomar de esto es el nivel de beneficios que representa el hecho de optar por otra vía paralela a lo que siempre hemos visto. Nos sorprendemos de que un móvil con memoria, mp3 y cámara no supere los 14 dólares, pero no hemos considerado cuál sería el precio real de nuetro Blackberry si le quitáramos todo el lastre comercial que arrastra consigo -y que al final se carga en nuestra cuenta-.
Sólo imagínense que este tipo de acuerdos se transfiriera a otros rubros. Aquí en Venezuela se ha llevado a cabo un sistema de intercambios comerciales sobre productos de primera necesidad, tales como el ganado de Argentina (uno de los de mejor calidad del mundo) a precios tan bajos como comprarlos a puerta de corral. A cambio nosotros le proveemos de combustible a precios preferenciales y apoyo tecnológico en el área energética (precisamente lo que los medios han catalogado peyorativamente de "regalar el petróleo"). Es decir:
- Método tradicional: Argentina nos vende carne y derivados.
- Método alternativo (el que estamos siguiendo): Argentina nos vende el ganado y nos provee del conocimiento necesario para su cría y manutención.
- Beneficios: Venezuela estará capacitada con el tiempo de producir suficiente carne para satisfacer la demanda nacional, en lugar de seguir importándola.
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- Método tradicional: Venezuela vende gasolina refinada a Argentina.
- Método alternativo (el que estamos siguiendo): Venezuela y Argentina unen esfuerzos para construír refinerías, además de proveer todo el apoyo cognitivo y tecnológico necesario.
- Beneficios: Con el tiempo, Argentina dejará de importar gasolina y será capaz de procesar el 100% del crudo que necesita para abastecerse internamente.
Rusia no sólo vende armamento a Venezuela, sino armamento + la plataforma necesaria para fabricarlo. China no nos vende sólo computadoras y teléfonos sino lo necesario para fabricarlos nosotros mismos (en el caso de "El Vergatario" es un proyecto por ejecutar). Irán no nos vende sólo automóviles, sino la
fábrica nacional que permite a los venezolanos adquirir vehículos de calidad similar (y en algunos casos superior) a sus homólogos de marcas comerciales.