Estas noticias de grandes compañías demandándose entre sí sólo provocan risa.
Cuando yo vea una tarjeta AMD con un
chip NVidia incorporado podré afirmar que esa compañía cuenta con algún ápice de moral para demandar a alguien por monopolio. Puede que Intel no sea un santo, pero AMD tampoco es precisamente una monja Carmelita descalza.
El único motivo por el cual AMD no ha llegado más lejos en lo que ella misma denuncia es -al igual que muchos- que aún no tienen el poder para tal cosa. Si lo tuvieran, lo hicieran.