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Antiguo 25/09/2004, 19:47
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MozBlog
 
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Idioma universal, neutral y libre en internet. Sug. a lisandro.

Aunque me dirijo a lisandro, creo que este mensaje puede resultar del interés de muchos más.

lisandro Arg, aunque para mí el tema de la ortografía, tanto en nuestra lengua como en cualquier otra lengua del mundo, es ya un tema que doy por concluido, pues las posturas de cada cual han quedado bien claras a lo largo de todo el hilo y, además, razonadas y fundamentadas... pese a esto, creo conveniente hacerte un comentario que igual resulta ser de tu agrado.

Ya al final de la disputa dialéctica, dijiste en una extraña defensa, pues no venía a cuento de la ortografía, algo así como que ojalá desaparecieran todas las lenguas y abogaste por una lengua única y, por lo tanto, universal. Bueno, éste es otro tema, evidentemente, pero hay mucha gente que sueña eso mismo, entre los que me incluyo. Y aquí es donde quizás te interese investigar sobre dichas lenguas.

El intento más antiguo y con más presencia en la internet es, sin duda, el Esperanto, con más de un siglo desde que surgió a la luz pública de la pluma y mente del judío polaco L. Zamenhof (1859-1917); se estima que actualmente tiene sobre los dos millones de esperantistas que lo dominan a la perfección, y si se tiene en cuenta los de nivel básico, entre los que me incluyo, entonces la cifra se elevaria considerablemente. (Una búsqueda en google por el término esperanto devolverá más de un millón largo de resultados y son casi 150 dominios de primer nivel (com, net, org, biz) los registrados conteniendo el término esperanto. No es en vano que Google también tiene una interfaz esperanta: http://www.google.com/intl/eo/ )

Las ventajas de un lenguaje artificial son, principalmente, dos:
1ª) Es un idioma neutral que, al no ser patrimonio de ningún grupo o etnia, "pertenece" por igual a todas las personas.
2ª) Es relativamente fácil de aprender y muchísimo más asequible que cualquier idioma nativo o materno. Toda su gramática, con todas sus reglas, y sin excepciones, se reduce a una sola página.

Bastan unos minutos para saber leerlo perfectamente, al contrario de las lenguas nativas como el francés o el inglés (o el propio castellano), que exigen conocer la lengua para poder leerla con la cadencia y entonación correcta de sus palabras. Tiene 28 letras y, cada una, es un fonema: se lee y escribe tal como se pronuncian sus letras, las cuales SIEMPRE suenan igual. Entonar es tan simple como saber que el acento, en todas las palabras, SIEMPRE recae sobre la penúltima vocal (es un error de traducción los que dicen en la penúltima sílaba, incluso en cursos castellanos oficiales... es en la penúltima vocal... gracias a este detalle, pese a la simplicidad de la regla, el idioma no se ve exento de musicalidad fonética y no cae en la monotonía), que son las cinco que ya conoces. Por las terminaciones de las palabras, aun desconociendo su significado, sabes perfectamente qué son las palabras:

en O terminan todos los sustantivos; en A los adjetivos; en E los adverbios; si en J es que es plural (la J acentuada suena como la I, pero haciendo diptongo con la vocal que le sigue); si en N es que es acusativo (complemento directo); y el infinitivo de todos los verbos, sin excepción, termina en I.

Lógicamente, los verbos tienen tiempos que, en esperanto, son cinco (si excluimos el infinitivo): en AS termina si es presente, en IS si pasado, en OS si futuro, en US si condicional y en U si es imperativo. Por ejemplo, amI es el infinitivo del verbo castellano amar; TODA su conjugación sería ésta: amAS (presente), amIS (pasado), amOS (futuro), amUS (condicional) y amU (imperativo: ¡ama!).

Los prefijos son: BO~, parentesco por matrimonio (patro = padre; bopatro = suegro); DIS~, la diseminación (doni = dar; disdoni = repartir); EK~, el comienzo de la acción (iri = ir; ekiri = partir); GE~, la reunión de los dos sexos (gepatroj = ambos padres); MAL~, lo contrario (facila = fácil; malfacila = difícil); RE~, repetición (fari = hacer; refari =rehacer).

Los principales sufijos son: ~AD, duración (paroli = hablar; paroladi = dar un discurso; ~ET, diminutivo (domo = casa; dometo = casita); ~IN, femenino (bovo = toro; bovino = vaca)... Con esto, y un poco de vocabulario, ya es posible hablar en esperanto.

Como comprenderás, basta un vocabulario básico para empezar a hablar con otros en esperanto, ya que gracias a los prefijos y los sufijos, la libertad de creación de palabras y el número posible de las mismas es enorme... y lo bueno es que el interlocutor las entenderá aunque su lengua materna sea la más recóndita del mundo!!! (siempre, claro, que estén ceñidas a las reglas).

El vocabulario es tan fácil de aprender como el portugués para un castellano y viceversa... y, de hecho, muchos términos castellanos son idénticos a sus raíces equivalentes en esperanto. Esto es debido a que muchas de las raíces vienen del latín y griego (y cada raíz, con sólo los sufijos y prefijos del esperanto, da lugar a infinidad de nuevos términos y conceptos nuevos relacionados con la misma); dos lenguas muertas que fueron escogidas para evitar que nadie tuviera "ventaja" sobre otros si se usaban raices de lenguas vivas... de ahí que sea tan fácil de asimilar parte importante de su vocabulario para aquellos que tienen por lengua materna un idioma romance (español, francés, italiano, portugués). El porcentaje restante de las raíces del vocabulario proceden fundamentalmente del resto de lenguas europeas occidentales (sajonas y arias).

La sintaxis y la morfología es de evidentes influencias eslavas... los morfemas son invariables en el esperanto y, como te decía, se pueden combinar casi indefinidamente para formar diferentes palabras, de forma que el idioma viene a tener mucho en común con lenguas aislantes como el chino, mientras que la estructura interna de las palabras tiene afinidades con lenguas aglutinantes como el turco, el suahili y el japonés.

En su inicio, el idioma tenía unas 1000 raíces, lo que venía a permitir el formar unas 10-12.000 palabras. Hoy un diccionario de esperanto contiene entre 15 y 20.000 raíces, a partir de las cuales pueden formarse cientos de miles de palabras... y el idioma continúa evolucionando (las tendencias actuales son controladas por la Academia de Esperanto: http://akademio-de-esperanto.org/ )

El idioma, pese a sus escasos cien años, ha sufrido prohibiciones y sus hablantes perseguidos a muerte, tanto por Stalin que lo prohibió bajo la peregrina y extrafaria acusación de "lengua de cosmopolitas", como por Hitler, por ser una "lengua de judíos" (Zamenhof, el creador, era judío). Gracias a su uso doméstico, se conocen algunos millares de personas para las que el esperanto no es una segunda lengua, sino que es la lengua materna. Por los libros de texto vendidos (hay una amplia gama de obras literarias, bien traducidas al esperanto, bien escritas originalmente en el mismo), las concentraciones más notables de esperantistas están en países tan diversos como China (en donde se ha celebrado el último congreso internacional, el mes de agosto pasado), Japón, Brasil, Irán, Madagascar, Bulgaria y Cuba. Aunque yo pienso que en estos países se vende más el papel por lo difícil que sus ciudadanos tienen el acceso a la red, excepción hecha de Japón... bueno, en el caso de Irán, tristemente, la internet ni existe.

En fin, puedo asegurarte que en la red siempre encontrarás gente que lee, escribe y habla esperanto, de cualquier parte del mundo.

Apoyada y tutelada por la UNESCO desde su Declaración de Montevideo en 1954 y usada como medio de comunicación entre sus sedes y miembros (Declaración de Sofía, 1985, la Conferencia General de la UNESCO hace un llamamiento a los estados miembros y a las organizaciones internacionales para promover la enseñanza del esperanto en las escuelas y su uso en los asuntos internacionales. Actualmente, la UEA (Asociación Universal de Esperanto) tiene también un status consultivo con las Naciones Unidas, UNICEF, el Consejo de Europa, la Organización de Estados Americanos y la Organización Internacional de Normalización (ISO)), te paso las conclusiones finales de cada uno de los siete puntos de la llamada Declaración de Praga de julio de 1996: