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Fuente....Recientemente, una mujer de California dio a luz a su primer hijo, apenas unos días después de enterarse de su embarazo. Por si ese hecho no hubiera sido suficiente para traer cambios y desafíos a su vida, April Branum tuvo que soportar una andanada de insultos en la internet.
Varios comentarios publicados en los foros de la red hacían bromas sobre el peso de Branum (unos 200 kilogramos), que fue una de las razones por las que la mujer no se percató antes de que estaba embarazada.
Otros cibernautas emitieron juicios sobre la capacidad de Branum para mantener en orden un hogar, con base en una foto de su vivienda. Y también hubo quien le puso motes ofensivos.
"Una cerda es una cerda", escribió una persona. Otra sugirió que la mujer debía "inscribirse a 'The Biggest Loser'", un programa de televisión "de realidad virtual", donde un grupo de concursantes obesos trata de bajar de peso.
"Lo que me disgustó más es que la gente daba por un hecho que debido a mi sobrepeso voy a ser una mala madre", dijo Branum. "Eso no es verdad en absoluto".
El caso ofreció otro ejemplo sobre la forma en que la internet -y el anonimato que ofrece- ha dado un escenario público a los pensamientos más bajos de la gente, que en otras épocas quizás nunca habrían salido de una cocina, el pasillo de alguna oficina o alguna taberna.
Esos hechos, incontables en el ciberespacio, llevan también a plantear la pregunta: "¿Se puede hacer algo o la decadencia del discurso social es simplemente el precio que debe pagarse por el avance de la tecnología?"
"Realmente, la internet amplifica todo", dijo Jeffrey Cole, de la Facultad Annenberg de Comunicación en la Universidad del Sur de California. "Hay muchas opiniones ahí y de pronto surge un lugar donde podemos compartirlas".
Según Cole, si a esa ecuación se suma la libertad que proporciona el anonimato, todo deriva en una situación caótica, "sin alguien que filtre los contenidos".
"Se dice todo, de manera persuasiva, sin pensarlo", dijo Cole, quien mide el impacto político y social de la internet como director del Centro para el Futuro Digital, adscrito a la facultad. "Supongo que si uno volviera a hablar con esta gente, mucha habría cambiado de opinión".
Añadió que si a muchas personas se les pidiera firmar con su nombre esos comentarios, como en una carta tradicional a un periódico, "se sentirían avergonzadas".
Por todos lados hay ejemplos de comentarios anónimos e injuriosos. Incluso en sitios de internet que parecerían inofensivos -por ejemplo un foro de padres de familia- el anonimato suele llevar al tipo de respuestas que sería improbable si los comentarios llevaran firma.
"La gente publica insultos a diestra y siniestra", escribió el lunes una persona en la edición neoyorquina de urbanbaby.com, una página de internet para madres primerizas. "Sólo porque seamos gordos o flacos o como quieran llamarnos, ello no significa que somos feos, holgazanes o inseguros... Así que debemos detener esos cometarios pueriles".
Las organizaciones noticiosas, que buscan formas de fomentar la participación de sus lectores, en un mundo donde las tecnologías interactivas y digitales son cada vez más comunes, buscan un punto de equilibrio.
El caso de Branum intensificó el debate en el Orange County Register, cuya página de internet añadió recién una sección para comentarios del público respecto de las noticias publicadas. Jeff Light, editor del OCRegister.com, dijo que el sitio ha modificado su foro de mensajes, apenas seis semanas después del lanzamiento, en respuesta a las preocupaciones sobre comentarios inapropiados.
Ahora, entre otros cambios, se informa más detalladamente sobre qué espera el sitio de los comentarios y los motivos para que alguno sea borrado.
Según Light, lo idóneo sería que los usuarios y no los operadores de la página determinaran los temas y la forma en que se discuten.
"El espacio de comentarios no es de índole periodística", dijo. "El objetivo es que la gente reaccione libremente".
Yahoo News desactivó por completo sus foros en diciembre, con el objetivo de buscar un nuevo sistema que no permitiera a un pequeño grupo de usuarios extrovertidos dominar el discurso.
"Queremos elevar el nivel de la conversación", dijo Brian Nelson, portavoz de Yahoo.
El daño puede ser mucho peor cuando los sujetos de ciertas críticas son mencionados por su nombre en la intenet. Esos ataques pueden dañar la vida profesional o familiar de una persona.
Un empresario trata de ayudar a que la gente se recupere de esos ataques mediante una empresa que inauguró el año pasado: ReputationDefender.
"A una persona le lleva 20 minutos el destruir la reputación de uno, y no le cuesta nada", dijo Michael Fertik, quien emplea a unos 40 "agentes" de medio tiempo, cuya misión es "buscar y destruir" contenidos ofensivos en la internet. "Puede llevarnos hasta 200 horas el borrar algo".
Fertik, quien dice que su compañía es la única que proporciona ese servicio, tiene como clientes a varias personas, desde las víctimas de comentarios parciales en páginas para conocer pareja hasta otras que se sienten maltratadas por publicaciones en los llamados sitios de "red social", como MySpace.com.
El empresario ayuda también a que varias estudiantes de derecho combatan los comentarios considerados difamatorios, sexistas o racistas en un foro muy popular entre los abogados. La noticia fue publicada a comienzos de marzo por The Washington Post.
Fertik dice que ofrece "un servicio de relaciones públicas para el ciudadano común", y cobra una tarifa que puede ser de apenas 10 dólares mensuales, por una búsqueda exhaustiva de referencias en la internet.
La parte de la "destrucción" comienza con el envío de una carta en términos corteses a los dueños de cierto medio. En caso de que no haya respuesta, puede amenazarse con emprender acciones judiciales (aunque en general, los operadores de páginas de internet no son responsables por publicaciones ofensivas).
Una persona que ha decidido no tomarse a pecho el asunto es Branum, la mujer californiana que no supo de su embarazo sino hasta el 26 de febrero, dos días antes de parir. Su hermana había alertado de la noticia al diario, sin esperar que el caso generara una oleada tal de injurias.
Pero Branum dice: "Esto es Estados Unidos, la gente dirá lo que le plazca, donde sea y sin que uno pueda evitarlo. Todos pueden hacerlo".
La mujer dice que el lado positivo del asunto fue que varios mensajes la defendieron y que recibió cartas y postales de desconocidos que le desearon suerte.
Su prometido se mostró menos condescendiente, y llamó al diario para quejarse. Branum dijo que ella le recomendó una opción más sencilla: "Tendrás que tolerar esto".
Varios comentarios publicados en los foros de la red hacían bromas sobre el peso de Branum (unos 200 kilogramos), que fue una de las razones por las que la mujer no se percató antes de que estaba embarazada.
Otros cibernautas emitieron juicios sobre la capacidad de Branum para mantener en orden un hogar, con base en una foto de su vivienda. Y también hubo quien le puso motes ofensivos.
"Una cerda es una cerda", escribió una persona. Otra sugirió que la mujer debía "inscribirse a 'The Biggest Loser'", un programa de televisión "de realidad virtual", donde un grupo de concursantes obesos trata de bajar de peso.
"Lo que me disgustó más es que la gente daba por un hecho que debido a mi sobrepeso voy a ser una mala madre", dijo Branum. "Eso no es verdad en absoluto".
El caso ofreció otro ejemplo sobre la forma en que la internet -y el anonimato que ofrece- ha dado un escenario público a los pensamientos más bajos de la gente, que en otras épocas quizás nunca habrían salido de una cocina, el pasillo de alguna oficina o alguna taberna.
Esos hechos, incontables en el ciberespacio, llevan también a plantear la pregunta: "¿Se puede hacer algo o la decadencia del discurso social es simplemente el precio que debe pagarse por el avance de la tecnología?"
"Realmente, la internet amplifica todo", dijo Jeffrey Cole, de la Facultad Annenberg de Comunicación en la Universidad del Sur de California. "Hay muchas opiniones ahí y de pronto surge un lugar donde podemos compartirlas".
Según Cole, si a esa ecuación se suma la libertad que proporciona el anonimato, todo deriva en una situación caótica, "sin alguien que filtre los contenidos".
"Se dice todo, de manera persuasiva, sin pensarlo", dijo Cole, quien mide el impacto político y social de la internet como director del Centro para el Futuro Digital, adscrito a la facultad. "Supongo que si uno volviera a hablar con esta gente, mucha habría cambiado de opinión".
Añadió que si a muchas personas se les pidiera firmar con su nombre esos comentarios, como en una carta tradicional a un periódico, "se sentirían avergonzadas".
Por todos lados hay ejemplos de comentarios anónimos e injuriosos. Incluso en sitios de internet que parecerían inofensivos -por ejemplo un foro de padres de familia- el anonimato suele llevar al tipo de respuestas que sería improbable si los comentarios llevaran firma.
"La gente publica insultos a diestra y siniestra", escribió el lunes una persona en la edición neoyorquina de urbanbaby.com, una página de internet para madres primerizas. "Sólo porque seamos gordos o flacos o como quieran llamarnos, ello no significa que somos feos, holgazanes o inseguros... Así que debemos detener esos cometarios pueriles".
Las organizaciones noticiosas, que buscan formas de fomentar la participación de sus lectores, en un mundo donde las tecnologías interactivas y digitales son cada vez más comunes, buscan un punto de equilibrio.
El caso de Branum intensificó el debate en el Orange County Register, cuya página de internet añadió recién una sección para comentarios del público respecto de las noticias publicadas. Jeff Light, editor del OCRegister.com, dijo que el sitio ha modificado su foro de mensajes, apenas seis semanas después del lanzamiento, en respuesta a las preocupaciones sobre comentarios inapropiados.
Ahora, entre otros cambios, se informa más detalladamente sobre qué espera el sitio de los comentarios y los motivos para que alguno sea borrado.
Según Light, lo idóneo sería que los usuarios y no los operadores de la página determinaran los temas y la forma en que se discuten.
"El espacio de comentarios no es de índole periodística", dijo. "El objetivo es que la gente reaccione libremente".
Yahoo News desactivó por completo sus foros en diciembre, con el objetivo de buscar un nuevo sistema que no permitiera a un pequeño grupo de usuarios extrovertidos dominar el discurso.
"Queremos elevar el nivel de la conversación", dijo Brian Nelson, portavoz de Yahoo.
El daño puede ser mucho peor cuando los sujetos de ciertas críticas son mencionados por su nombre en la intenet. Esos ataques pueden dañar la vida profesional o familiar de una persona.
Un empresario trata de ayudar a que la gente se recupere de esos ataques mediante una empresa que inauguró el año pasado: ReputationDefender.
"A una persona le lleva 20 minutos el destruir la reputación de uno, y no le cuesta nada", dijo Michael Fertik, quien emplea a unos 40 "agentes" de medio tiempo, cuya misión es "buscar y destruir" contenidos ofensivos en la internet. "Puede llevarnos hasta 200 horas el borrar algo".
Fertik, quien dice que su compañía es la única que proporciona ese servicio, tiene como clientes a varias personas, desde las víctimas de comentarios parciales en páginas para conocer pareja hasta otras que se sienten maltratadas por publicaciones en los llamados sitios de "red social", como MySpace.com.
El empresario ayuda también a que varias estudiantes de derecho combatan los comentarios considerados difamatorios, sexistas o racistas en un foro muy popular entre los abogados. La noticia fue publicada a comienzos de marzo por The Washington Post.
Fertik dice que ofrece "un servicio de relaciones públicas para el ciudadano común", y cobra una tarifa que puede ser de apenas 10 dólares mensuales, por una búsqueda exhaustiva de referencias en la internet.
La parte de la "destrucción" comienza con el envío de una carta en términos corteses a los dueños de cierto medio. En caso de que no haya respuesta, puede amenazarse con emprender acciones judiciales (aunque en general, los operadores de páginas de internet no son responsables por publicaciones ofensivas).
Una persona que ha decidido no tomarse a pecho el asunto es Branum, la mujer californiana que no supo de su embarazo sino hasta el 26 de febrero, dos días antes de parir. Su hermana había alertado de la noticia al diario, sin esperar que el caso generara una oleada tal de injurias.
Pero Branum dice: "Esto es Estados Unidos, la gente dirá lo que le plazca, donde sea y sin que uno pueda evitarlo. Todos pueden hacerlo".
La mujer dice que el lado positivo del asunto fue que varios mensajes la defendieron y que recibió cartas y postales de desconocidos que le desearon suerte.
Su prometido se mostró menos condescendiente, y llamó al diario para quejarse. Branum dijo que ella le recomendó una opción más sencilla: "Tendrás que tolerar esto".
Saludos.

Recuerdo el tartazo que le dieron hace unos años y con la cara que puso...le afectaría algo, aunque luego podría limpiarse con los millones "lícitos e ilícitos".

